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En el norte de Perú, en La Brea – Negritos, hubo un misterioso felino.

El animal que posa imponente en la parte alta del arco de entrada como rugiendo en medio de la carretera es un smilodon fatalis, más conocido como tigre dientes de sable.
El smilodon fatalis fue un felino imponente del orden carnívora. Se calcula que un ejemplar adulto podía llegar a pesar hasta unos 300 kilos de peso. Era un animal robusto, diseñado más para la fuerza que para la velocidad. Llego a Sudamérica proveniente de América del Norte como resultado del Gran intercambio Biótico ocurrido hace unos 3 millones de años aprox. cuando emergió el istmo de Panamá y conectó ambas américas.
En Talara, sus restos se han hallado en la zona fosilífera de Pampas de La Brea, que se encuentra en nuestro distrito. Su hábitat debió asemejarse mucho al que presenta esta ilustración (Museo de Historia Natural de San Diego) en donde se aprecia también especies que se corresponden con las encontradas en Pampas de La Brea. De esta manera, Talara no siempre fue el lugar árido que hoy parece sino, fue muy similar a algo más cercano a una sabana africana.
El rasgo más común de los dientes de sable (de los cuales hay muchos géneros y especies) son sus colmillos. Aproximadamente oscilaban entre los 18 y los 22 cm de largo, sobresaliendo notoriamente de su mandíbula. De encajarse en el cuello de sus víctimas podía cortar venas y arterias así como perforar órganos vitales si se incrustaban en otras partes del cuerpo.
Era un cazador peligroso. Una máquina de matar. Te imaginas estar caminando por un entorno como la quebrada de Pariñas y encontrarte cara a cara con este animal. De inmediato sabrías que no tendrías escapatoria. Siempre sigiloso, ni siquiera lo verías venir ni preguntarte, de dónde salió!
La combinación de fiereza, robustez y colmillos largos y afilados le permitía enfrentarse a todo tipo de animales, incluso a los mastodontes o a los enormes perezosos gigantes (como en la imagen) a quienes no tenía ningún reparo en poder derribar. Lo que lo convertía en el depredador alfa de Pampas de La brea.
Las representaciones artísticas de smilodon lo suelen presentar con algún tipo de manchas en el cuerpo debido a que el paisaje debió haberle permitido la mimetización como ocurre con los tigres o los jaguares contemporáneos. Recuerda que aunque le llamemos «tigre dientes de sable» no es un tigre propiamente dicho y casi muy poco se le representa con camuflaje a rayas.
Sin embargo no todo era tan sencillo en la vida de smilodon fatalis. Muchas veces, en su afán de perseguir y atrapar a su presa, también quedaba aprisionado en las filtraciones de alquitrán que aún existen en la zona de Pampas de La Brea. Estas filtraciones (tar seeps) funcionaban como trampas mortales que, irónicamente, han preservado los fósiles que ahí se han encontrado.
Este mismo patrón de muertes por quedar atrapados en las filtraciones de alquitrán, se reproducen en Rancho La Brea, en California, en donde se han rescatado miles de esqueletos de diversos animales muy bien preservados gracias a la acción del alquitrán y que, en Pampas de La Brea aún estamos pendientes de descubrir porque aún no se han financiado ni promovido excavaciones paleontológicas formales en estas filtraciones.
Solo para recordarte el cráneo de 1958 y que presenta ese peculiar color negro que seguro te dejó sorprendido en mi publicación anterior.
¿Porqué desapareció el smilodon? En realidad es una pregunta muy compleja aún, debido a que no hay un consenso pleno entre la comunidad científica.
Lo que normalmente se atribuyó como causa de la extinción del smilodon en todo el mundo fue la acción humana (como siempre). Sin embargo, en Pampas de La Brea aún no se han hallado pruebas lo suficientemente contundentes para demostrar la presencia de poblaciones humanas y que su acción esté asociada a la cacería de smilodón.
Por otro lado, los científicos se inclinan, cada vez más, a pensar en una causa relacionada con el cambio climático de la tierra, lo que provocó la no adaptación de las especies de megafauna y el posicionamiento y hegemonía de la fauna que actualmente conocemos. Como en esta ilustración, la sabana se fue dando paso cada vez más a un espacio con vegetación más rala y zonas abiertas hasta degenerar en el paisaje árido que actualmente es Talara.
Y con esta tierna imagen me despido. Asi que ya sabes….cuando veas nuevamente la estatua del pórtico no digas solamente «es un diente de sable» sino que debes pensar en el formidable animal que habitó nuestro distrito. Cuéntale orgullos@ a quien te pregunte sobre él para que demuestres que eres una persona que conoce y quiere el patrimonio y la historia que tiene su tierra. Nunca dejes de sorprenderte!

Información extraída de: La Brea Expeditions (Facebook)

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